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miércoles, 7 de marzo del 2001

CORNYN SOLICITA ANTE TRIBUNAL PENAL SUPREMO QUE SE LLEVE A CABO NUEVA AUDIENCIA PARA IMPONER SENTENCIA CONTRA HOMBRE HISPANO

Según el parecer del Procurador General, la raza no debe ser un factor que sea considerado por el sistema de justicia penal

AUSTIN - La raza fue algo inconstitucionalmente considerado durante la audiencia para imponer sentencia, en la cual Victor Hugo Saldaño se condenó a muerte por homicidio, señaló el día 27 de febrero del 2001 un asesor del Procurador General de Texas, John Cornyn, ante el Tribunal Penal Supremo de Texas (Texas Court of Criminal Appeals).

La Procuraduría General no pone en duda la culpabilidad de Saldaño, un hombre hispano que, en 1996, fue sentenciado a muerte por un jurado en el Condado de Collin tras haber sido determinada su culpabilidad por secuestrar y matar al Sr. Paul Ray King.

Sin embargo, es el parecer del Procurador General Cornyn que Saldaño merece una nueva audiencia para imponer la sentencia en lo referente a este caso, ya que durante la primera audiencia fueron presentadas ante el jurado pruebas según las cuales la raza hispana de Saldaño fue considerada como factor que determinaría si él continuaría siendo una amenaza contra la sociedad.

"La gente de Texas desea y se merece un sistema que le permite que todos sean tratados de manera igual. Continuaré haciendo todo lo posible para asegurar a los residentes de Texas acerca de nuestro compromiso a mantener un sistema de justicia penal justo", dijo el Procurador General Cornyn.

Un testigo pericial presentado por el fiscal que manejó el caso, el sicólogo Walter Quijano, argumentó que Saldaño probablemente cometería delitos adicionales en el futuro. El doctor parcialmente basó tal determinación según estadísticas que señalan la alta proporción de reos hispanos y afro-americanos en el sistema penitenciario de Texas.

"Quedo convencido en cuanto la culpabilidad de Saldaño como el autor de este terrible delito. El fiscal seguramente comprobó esto más allá que toda duda razonable. Lo único que estámos solicitando, es que se lleve a cabo una nueva audiencia en la cual la raza de Saldaño no será un factor que tendrá que ser considerado por el jurado", indicó el Procurador General Cornyn.

"La simple apariencia que la raza es un factor que fue tomado en cuenta al aplicar la pena máxima bajo la ley es algo que gravemente daña la credibilidad de nuestro sistema de justicia penal. Toda persona debe recibir tratamiento igual bajo la ley. Consecuentemente, las cortes y los jurados deben tomar en cuenta las acciones del acusado, y no su ser", agregó. "Según mi parecer, es repugnante para nuestro sistema legal, que sea introducido el factor de la raza en casos tales como este".

Conforme a la ley del Estado de Texas, una vez que se haya determinado la culpabilidad de una persona por haber cometido un delito que sea sancionable con la pena de muerte, el jurado tendrá que considerar el peligro futuro que podría ser presentado por tal persona, antes de poder sentenciarla a muerte. Sin embargo, el Procurador General Cornyn indica que la corte en la cual originalmente se llevó a cabo el enjuiciamiento de Saldaño cometió un error legal, al permitir que el Doctor Quijano indicara ante el jurado que la raza del acusado era uno de los factores que debería ser tomado en cuenta al determinar la posibilidad de que Saldaño sería una futura amenaza social.

Al ser apelado el caso ante la Suprema Corte de los Estados Unidos en el 2000, el Procurador General Cornyn indicó que se conformaba al parecer de los abogados defensores, en cuanto al hecho de que es necesario llevar a cabo una nueva audiencia para imponer la sentencia contra Saldaño. La Suprema Corte de los Estados Unidos indicó que tal asunto debería ser resuelto por el Tribuna Penal Supremo de Texas, ante el cual el asesor del Procurador Cornyn reiteró que sería necesario manejar una nueva audiencia para sentenciar a Saldaño, en la cual no serán presentadas pruebas o testigos que indiquen que debería considerarse del culpable. El Tribunal Penal Supremo de Texas no indicó cuándo emitirá su decreto correspondiente.

El año pasado la Procuraduría General revisó todos los casos de las personas ejecutadas desde 1982, y no descubrió ninguna instancia en el cual el acusado haya sido ejecutado a basándose en el testimonio del Doctor Quijano. La Procuraduría General identificó seís casos distintos de homicidio, en los cuales los sentenciados serán ejecutados. En estos seis casos, el Doctor Quijano presentó pruebas semejantes contra los autores del delito, que permitieron que los jurados correspondientes consideraran la raza del acusado como factor en determinar si tal persona presentaría futuras amenazas contra la sociedad.

Los seis otro casos incluyen al caso de John Alba, declarado culpable de homicidio en el Condado de Collin en 1992 y sentenciado a muerte. Alba le disparó y mató a su esposa Wendy Alba, después de haber entrado en la casa de amigos, en la cual Wendy se encontraba para poder huir de Alba. Alba también le disparó a la amiga de Wendy, pero ella sobrevivió.

Después de que el caso de Alba fuera nuevamente entregado al tribunal estatal en que originalmente fue enjuiciado, fue llevada a cabo una nueva audiencia para imponer la sentencia contra Alba. Alba fue nuevamente sentenciado a muerte el 1 de marzo del 2001. La reconsideración de los otros cinco casos identificados por la Procuraduría General sigue pendiente.

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