Monday, August 11, 2003

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El Procurador General Abbott Demanda A Uno De Los Más Grandes Fabricantes De Chalecos Anti-balas

FARMERS BRANCH - El Procurador General Greg Abbott hoy demandó a uno de los más grandes fabricantes de chalecos a prueba de balas. En su acción legal, el mandatario alega que existen posibles defectos fatales en el material con el cual se elaboran los chalecos.

La demanda fue dirigida contra Second Chance Body Armor, Inc., la cual radica en Central Lake, Michigan – entidad que fabrica sus chalecos usando fibras de tipo “Zylon”. La acción legal fue entablada tras una investigación de la Procuraduría General, a la cual se le dio inicio en diciembre del año pasado.

Según la demanda, la compañía aseguraba que sus chalecos de marca “Ultima” y “Ultimax”, hechos con fibras de Zylon, eran más ligeros y eficaces en proteger a oficiales del orden público, comparado con los tradicionales chalecos de fibras de “Kevlar”, los cuales han sido usados por policías desde hace años. La demanda alega que los chalecos hechos con 100 por ciento fibras de Zylon presentan un riesgo.


Internal memoranda from Second ChanceInternal memoranda from Second Chance
Documentos internos de
Second Chance


“Existen riesgos inaceptables, los cuales ponen en peligro las vidas de los miles de agentes patrulleros en Texas que portan chalecos de Zylon”, indicó el Procurador General Abbott. “Las afirmaciones de Second Chance, en las cuales indica que su producto es más ligero y ofrece mayor protección, no corresponden a pruebas que demuestran una rápida degradación de las fibras de Zylon, lo que pone en peligro a las vidas de los policías que usen tal protección,” dijo el Procurador al ser acompañado por tres departamentos de policía que presentaron quejas ante su oficina.

En su página Internet, la compañía indica ser el “líder mundial” y el “más exitoso fabricante” de armadura portátil suave. Más de 5,000 chalecos has sido vendidos en Texas desde aproximadamente 1998, según la investigación del Procurador General. Cada chaleco cuesta aproximadamente 800 dólares – considerablemente más de los chalecos hechos con las tradicionales fibras de Kevlar. Aunque hasta el momento no hay reportes de agentes en Texas que hayan fallecido o sido lesionados mientras portaban los chalecos, el Procurador General Abbott indicó que el potencial de riesgo es demasiado grande para ser ignorado.

El Procurador General dijo que las entidades policiacas en Texas desconocían que, al llegar julio del 2001, Second Chance contaba con amplia información entregada por Toyobo, la compañía japonesa que elabora las fibras de Zylon, que señala que el material se deteriora mucho más rápidamente de lo esperado al ser expuesto ante la luz, calor y humedad. Esta degradación, la cual fue confirmada por pruebas independientes en Holanda, resultó en que el laboratorio europeo manifestara graves preocupaciones sobre el uso de Zylon en chalecos a prueba de balas.

A pesar de estar al tanto de estas preocupaciones, la demanda alega que Second Chance le dio seguimiento a sus operaciones de mercadeo de los chalecos a una creciente base de clientes en Texas y alrededor del país. La compañía ignoró el asesoramiento de su propio director de investigaciones, quien pidió ante la gerencia de la compañía que los clientes fueran informados sobre las preocupaciones en torno a la seguridad de los chalecos. A fines de diciembre del 2001, la compañía calculó que dentro del año sus ventas de chaleos Ultima y Ultimax llegarían a ser 236,000 unidades.

En julio de 2003, Second Chance indicó que una bala de calibre 40 penetró un chaleco Ultima que estaba siendo usado por un patrullero en Pensilvania, quien fue seriamente lesionado como resultado de la perforación. Sin embargo, Second Chance le informó a sus clientes que era necesario obtener informes adicionales sobre el aparente fallo de su chaleco. La compañía expresó su preocupación, indicando que temía que los oficiales del orden público dejarían de usar sus chalecos debido a la mala publicidad, el sensacionalismo, y las prácticas sin ética de sus competidores, en lugar de depender de información exacta.

En un memorándum distribuido por la empresa después del acontecimiento en Pensilvania, los titulares de la compañía indicaron que “Second Chance tiene confianza total en nuestros productos, y continuamos a animar a todo oficial policiaco de portar su chaleco cada día”.

No fue hasta septiembre del 2003 que Second Chance le advirtió a sus clientes que podría haber problemas con los chalecos. En aquel entonces, la compañía ofreció “mejoramientos gratis”, aplicando en los chalecos de Zylon inserciones a pruebas de balas hechas con otro material. Sin embargo, Second Chance no le ofreció reembolsos a sus clientes, aunque los chalecos contaban con garantías de cinco años.

En la demanda del Procurador General alega que Second Chance cometió varias violaciones del Acta Contra Prácticas Empresariales Engañosas, entre ellas falsas aserciones sobre la integridad de su producto, y el no haber dado a saber información importante sobre las pruebas llevadas a cabo para determinar la eficacia de los chalecos.

La Procuraduría General exige que sea emitida una orden permanente que le prohíba a Second Chance de vender chalecos con Zylon en Texas; que sean efectuados reembolsos a favor de consumidores que compraron los chalecos defectuosos; y que se impongan multas civiles de hasta 20 mil dólares por cada violación de la ley. Asimismo, la empresa se vería obligada a pagar los gastos legales y de investigación incurridos por el estado.

HAGA CLIC PARA OBTENER LOS SIGUIENTES MATERIALES:


          Copia de la demanda Texas v. Second Chance Body Armor, Inc.


          Documentos internos de la empresa que forman parte de las pruebas presentadas con la demanda, en formato PDF